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Alcohol, marihuana y drogas sintéticas, un drama presente en la Argentina

Publicado: 05 de Junio de 2022
Fuente: Primera Edición


El toxicólogo Carlos Fabián Damin disertó en Posadas sobre la prevención. Alertó que en la sociedad existe una banalización del consumo social y que los padres deben poner límites.
En el Instituto Montoya se realizó una charla sobre la prevención de adicciones. A nivel social, preocupa el aumento de un consumo problemático de diferentes sustancias.

Para hablar de este tema, FM 89.3 Santa María de las Misiones recibió al médico especializado en toxicología, Carlos Fabián Damin, jefe de toxicología del Hospital Fernández, director de Fundartox e integrante de la Red Científica Internacional de la Comisión de Drogas de Naciones Unidas.

FM 89.3 Santa María de las Misiones recibió al Dr. Carlos Damin

El toxicólogo aclaró que al hablar de adicción “hablamos de una patología compleja que afecta a distintas esferas personales de una persona y debe ser abordada de manera profunda”. Lamentó que “el inicio en el consumo de alcohol se da desde muy jóvenes, a partir de los 13 años y lo mismo sucede en el caso de la marihuana”.Analizó que “el alcohol en nuestro país está muy banalizado y a los papás no les preocupa que un hijo de 14 años tome un poco, es casi normal”.

Desde un punto de vista médico “el alcohol altera el sistema de comunicación entre las neuronas de manera irreversible. A los 20, 25 o 30 años se ven los resultados, al alterarse la esfera neurocognitiva, la inteligencia del chico”.

En países europeos “están elevando la ley de prohibición de venta de alcohol a los 20 años. Esto sucede porque el cerebro del adolescente termina de formarse entre los 20 y 22 años”, agregó.
Luego remarcó que “un chico de 16 años que se emborracha, es un problema para él y lo será después para toda la sociedad”.
A nivel social, el toxicólogo detalló que “somos el tercer país consumidor de alcohol en todo América. En el grupo etario de 12 a 17 años, los que van al colegio, nos ubicamos primero”.
Aseguró también que “desde el Estado estamos haciendo poco, porque no educamos a la sociedad para estar informada para combatir esto”.
Por otra parte, con la marihuana, “en una encuesta del SEDRONAR realizada en 2010 y la del 2016, se triplicó el consumo de marihuana en el colegio secundario, en el grupo de 12 a 17 años”.
Destacó que “el cannabis medicinal es algo muy bueno para dos o tres enfermedades, pero seguro tenemos algún familiar que lo usó y no está muy claro dónde lo compra, para qué lo toma y cómo se hace”.

En Argentina “nos criamos en una familia donde papá toma mucho alcohol y fuma, mamá toma psicofármacos, nos automedicamos y los chicos aprenden a no cuidarse”, problematizó. Manifestó que es necesaria “una ley de alcohol cero, como la que tienen en Posadas, pero aún falta en toda la provincia”.

Respecto a los sectores que aducen que legalizando se podría terminar el narcotráfico, sostuvo que “no es tan simple y habría que debatir mucho”. Afirmó que “las personas mayores de 18 años tienen derecho a hacer lo que gusten, siempre y cuando no dañen a terceros”, pero como médico indicó que “ningún consumo es bueno para la salud”.

En cuanto a la cocaína, el médico indicó que “la que se comercializa en nuestro país es de baja calidad y el consumidor lo sabe, porque está muy estirada. Esto quiere decir que contiene muchos polvos inertes: azúcar impalpable, harina, polvos blancos que no tienen un efecto en el cuerpo”.

Al enterarse que un hijo consume, comentó que “deben buscar ayuda, pero no sólo para atención sanitaria del hijo, sino porque es un problema de la familia. Para aquellos, en donde aún no es un problema, lo que tienen que hacer es estar con los chicos, porque requieren tiempo, seguimiento, ser acompañados”.
El médico analizó que en el núcleo familiar y en relación con los hijos “necesitamos límites porque también son amor”.

Sobre las nuevas sustancias que aparecen, el toxicólogo sostuvo que “me preocupan las drogas sintéticas, porque estamos de nuevo ante una banalización”.

En su uso, “los chicos, no creen que sean un problema y los padres no tienen idea de qué son. Las drogas sintéticas son comprimidos, que parecen medicamentos, no tienen olor y vienen acompañadas de reducción de riesgos, por ejemplo, acompañado de agua”, agregó.
Se trata de sustancias de “uso recreativo, que consumen los fines de semana, de uso social y que a largo tiempo también generan alteraciones neurológicas, demenciales”.
Alertó que “tenemos un problema incipiente con el tramadol”. Relató que “está aumentando año a año su consumo. Es un excelente analgésico, pero se utiliza para un dolor fuerte y nunca por más de 48 horas. La gente se entusiasma, porque es efectivo y es cuando aparecen los problemas”.
Analizó que “tenemos una desigualdad por provincias. La mayor parte de las personas becadas para internarse están en Buenos Aires y alrededores. En otras provincias tenemos un solo lugar de internación y después en otro no hay ninguno, como pasa en el sur”.
En comparación con otros países de la región, Damin indicó que “nos está yendo mucho mejor”. Acerca del impacto de la crisis socioeconómica, afirmó que producen “un aumento en el consumo de psicofármacos, alcohol”.“En el encierro por pandemia aumentó el consumo de todas las sustancias, porque cuando la gente está en crisis recurre a sustancias externas que aporten un poco de bienestar”.

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