A la Comunidad

Desde cuándo prevenir

Desde cuándo prevenir

Lic. Rut Maggi
Licenciada en Psicopedagogía.
Especialista en enfermedades psicosociales.
Especialista en prevención en el ámbito educativo, laboral y comunitario (Centros de Integración Juvenil, México).
Especialista en prevención de movilización comunitaria (Universidad de Oklahoma, USA).


Un factor clave es la familia, donde se construye la personalidad de los hijos, se adquieren y desarrollan las actitudes, creencias, valores, estilos de vida y comportamientos que determinarán el modo en que los hijos/as se enfrentarán a la vida. Si bien la escuela y la sociedad también educan, la familia es determinante en la formación de los niños/as, porque la relación que se establece con los padres, es un vínculo intensamente significativo, basado en el cariño y respeto.

Debemos sostener con firmeza que cuando se trata de la vida de un niño, niña, no debemos minimizar ni subestimar la prudencia, la cautela y los cuidados.

A esta persona llamada hijo, la vamos concibiendo a medida que la vamos imaginando, deseando y también cuando creemos que es una posibilidad y no producto del azar o el descuido.

Por eso debemos prevenir los riesgos conocidos a nuestros hijos, comienza mucho antes de que se haga palpable en nuestros brazos.

Los niños, niñas y jóvenes son fruto y también semilla de futuras generaciones, así como los eduques, ellos educaran a tus nietos.

¡Si hoy ya somos padres, sin prisa alarmante, pero sin pausa, aprendamos a cuidar y prevenir desde la cuna!

La juventud de hoy enfrenta muchos riesgos, incluyendo el abuso de las drogas, la violencia y el VIH/SIDA. Responder a estos riesgos antes de que se conviertan en problemas puede ser una tarea difícil e intransferible, por lo tanto, es fundamental el papel que tienen los padres en la prevención del consumo de drogas de sus hijos y otras conductas de riesgo.

Cuando utilizamos el término “padres”, nos referimos a toda persona que este criando a un niño, incluidos los padres biológicos, los abuelos, los padres adoptivos y otras personas que brindan cuidados.

La familia es el núcleo natural y fundamental que debe garantizar el desarrollo integral de los niños, niñas y adolescentes, es el primer espacio de socialización del individuo y en el que se forma y educa para el desarrollo integral, tanto personal como social.

¿Cómo ayudar a los niños y adolescentes?

Aquí algunas sugerencias

Los niños escuchan hablar de drogas en todos lados: en la música, en las películas, en las noticias, en la televisión. Escuchan hablar sobres ellas en internet, en los videos de YouTube y en las aplicaciones como Instagram o Snapchat. Tal vez vean gente drogándose en la calle o incluso en su propia casa. O tal vez escuchen a otros niños hablar sobre drogas en la escuela, en la plaza, en las fiestas.

Si bien la pubertad y adolescencia es la etapa de mayor probabilidad de experimentación con alcohol y otras sustancias, hay muchas cosas que puedes hacer para ayudar a que tus hijos/as se mantengan lejos de las drogas y tomen buenas decisiones:

Factores protectores de la familia

Las investigaciones identifican una serie de factores protectores que actúan como amortiguadores frente a la aparición del problema de consumo y que los programas preventivos fortalecen.

  • Genera fuertes vínculos con la familia.

    Los lazos afectivos suponen un compromiso con las costumbres, normas y valores del grupo con el que se establece vínculo y un conocimiento de lo que el grupo considera que está bien y está mal. Los jóvenes que se sienten ligados a la familia, quieren vivir de acuerdo con sus costumbres y sus normas.

  • Habla con tus hijos sobre el consumo de bebidas alcohólicas y otras sustancias psicoactivas antes de que sean adolescentes.

    Es necesario que los padres estén informados para poder conversar, cuando sea necesario sobre el consumo de alcohol y drogas y lo perjudicial que puede ser para su salud, sus amigos, su familia y su futuro. Ayúdalos desde niños a que incorporen hábitos y conductas saludables, recordando que eres su ejemplo a seguir. ¡Recuerda que la prevención, no es solo información!

  • Sé parte de sus vidas.

    Pasa tiempo con ellos. Aun en momentos difíciles, los niños/as pueden superar la situación si saben que los adultos en su vida se preocupan y ocupan de ellos. Dale a tu hijo tu atención exclusiva: apaga el televisor, el celular o la computadora y escúchalo de verdad.

  • Estás al tanto de dónde están tus hijos y qué están haciendo.

    Adopta un papel activo en la vida de tus hijos, en especial conocer sus problemas, intereses y necesidades.
    Saber dónde están tus hijos te ayuda a protegerlos. ¿Dónde están? ¿Qué hacen? ¿Con quién se relacionan? ¿Cómo se divierten? ¿De qué disfrutan?

  • Establecer reglas claras y hacerlas cumplir en forma justa.

    Los niños necesitan reglas en las que puedan confiar.
    Disciplina familiar adecuada y normas claras de conducta dentro de la familia.
    Los padres protegen a sus hijos cuando establecen normas claras, que incluyan pocas, pero bien definidas, acorde a su edad y bien comunicada.
    Explica el motivo por el cual fijas una regla para que ellos comprendan por qué es importante.

  • Sé un buen ejemplo para tus hijos.

    Tal vez no lo creas, pero los hijos respetan y admiran a sus padres. Muéstrales cómo tienes buenas relaciones con la gente y cómo manejas el estrés. Así aprenderán cómo hacerlo ellos. Son un espejo de nuestras conductas.

  • Haz que tu hogar sea un lugar seguro y cálido.

    Se sentirán a gusto. Conoce las actividades y amigos de tus hijos. Prevención es tratar de generar un clima emocional de comprensión y comunicación que haga que la familia sea un lugar donde los hijos/as puedan exponer sus conflictos sin sentirse amenazados o juzgados, se sientan acompañados y puedan desarrollar una personalidad madura e integrada.

  • Fortalece los vínculos con el colegio.

    Uno de los recursos más importantes para las familias es construir una relación cercana y activa con las escuelas donde acuden sus hijos/as. Es importante mejorar y fortalecer la relación entre la familia y la escuela, promoviendo la concordancia y continuidad entre la labor realizada en la familia y la desarrollada en la escuela.
    Así mismo, también es necesario que padres y madres se impliquen con la institución educativa, favoreciendo una comunicación permanente con el equipo educativo a través de reuniones, participación en actividades abiertas a la familia, etc.